Abby, una jovenzuela en adopción con mucha historia

Abby es una perra joven, de aproximadamente un año, que se encuentra en adopción. Fue recogida con dos meses por una protectora y dada en adopción. La familia que la adoptó la tuvo la mayor parte de su infancia atada a los barrotes de un balcón, sin darla los cuidados que necesitaba. Con siete u ocho meses fue cedida a nuestra protectora y fue directamente con Sammy, nuestra adiestradora canina.

Llegó con mucha ansiedad, mordisqueaba sus manos, las piernas…, no paraba de ladrar y estaba muy estresada. Al principio se pensó que era falta de estímulo, de atención pero al cabo de un tiempo, nos dimos cuenta que algo no iba bien. En este punto decidimos llevarla al veterinario, además tenía un derrame en uno de sus ojitos y tenía que tratarla un veterinario. Cuando la valoraron vieron que una de sus patitas no reaccionaba bien y la realizaron una radiografía. En esta, se manifestó una gran artrosis fruto de la cría entre familia, es decir madre y padre, madre e hijo… Es una artrosis genética. Por ello, Abby tenía una displasia de cadera muy marcada, y a raíz de ello uno de sus fémures estaba luxado.

De ser una perra con mucha ansiedad y estrés a relajarse y volverse un amor

A la hora de caminar Abby sufría muchísimo y tenía un dolor increíble. Se le hizo una primera intervención, operándole la pata que tenía luxada. Cuando regresó a casa estaba muy relajada, más tranquila de lo que había manifestado previamente. Seguramente esto sea consecuencia de no tener más dolor. Estuvo unas semanas con antiinflamatorios y calmantes. Su recuperación fue bastante rápida, aunque al principio no lo parecía, pues no apoyaba la pata. Poco a poco, saliendo a pasear fue apoyándose en la patita intervenida. Como vive con más perros y sus ganas de jugar y disfrutar son enormes, Abby corre, juega y no la echa atrás nada. Todavía tiene que someterse a una segunda operación que se hará cuando se recupere al 100%.

«Abby es una bicha, je, je. Es súper juguetona y activa» – nos afirma Sammy.

La persona que la adopte tendrá que ser firme con ella y trabajar y aplicar las pautas que se le faciliten.

Abby es una disfrutona del sol y no se pierde ni un solo momento cogiendo calorcito.
Como veis, siendo tan joven Abby ha sufrido mucho, merece su final feliz de cuento. ¿Te animas a conocerla?

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