Calabaza

Calabaza era solo un bebé de dos meses cuando una de nuestras compañeras de la protectora se lo encontró a la salida de su trabajo. Estaba llorando desconsolado y pidiendo comida a toda la gente que pasaba por allí. Fue imposible mirar a otro lado para nuestra compañera. El pequeño estaba enfermito y débil.  Y además, tenía un mordisco en una de sus patitas.

Actualmente este cachorro se encuentra recuperándose y a la espera de encontrar una familia. Una familia que borre todo lo malo que ha ocurrido en su corta vida. Que nunca más le permita llorar de hambre, y que llene de amor ese pequeño corazoncito tan necesitado de cariño y ternura. ¿Te animas a adoptar a nuestro pequeño Calabaza?

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