Ginny

Ginny es una cachorra-alfombra. Alfombra porque lo que más disfruta es la posición horizontal. Se pasa la mayor parte del día tumbada frente a la chimenea o pegada al cuerpo de Sammy, su mamá de acogida.

Es cruce de alguna raza PPP y eso, cuenta Sammy, le cuelga un sambenito que no merece. Esta adiestradora de Zarpas afirma que ni ella ni su hermano Harry (ya adoptado) han mostrado atisbo de agresividad. “Se parecen a Pizca y Nana, dos cachorros tipo labrador-golden que tuve en acogida”, dice Sammy. Ella lamenta las “dos condenas” de Harry y Ginny: su mezcla de razas y que son atigrados. “No se por qué, pero cuesta más encontrarles hogar a los atigrados, son como los gatos negros. Para mi son preciosos…”.

¿Qué tipo de familia necesita? Según Sammy, no tiene que ser muy activa porque se conforman con salir dos veces al día y se queda tranquila. Además, el ir y venir de perros en casa de Sammy, que tiene dos perras y siempre un trajín de perretes entrando y saliendo, la ha convertido en todoterreno.

“La gente se tiene que animar a verla porque, comparada con otros perros, incluso de clientes, es muy nobles y muy buena”, resume Sammy, que estará encantada de aconsejar a la familia que tenga la suerte de quedarse a Ginny. ¿Quieres ser tú quien de una oportunidad a esta joyita olvidada? Desde luego, ¡se la merecen!

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