Linda

Linda fue comprada con 2 meses a un criador, pero su dueña tiene sordera y pierde el equilibrio y no puede hacerse cargo de ella. Debido a eso, su vida ha transcurrido entre cuatro paredes y no ha salido mucho a pasear.

Así ha ido ganando kilos hasta convertirse en una gordita. Es muy buena y cariñosa, no ha tenido enfermedades y está esterilizada. Además, tiene pedigrí y todas las vacunas al día.

Necesita una familia que le de lo que su antigua dueña no pudo: abrirla al mundo y mucha actividad física, para que pueda recuperar su tipín. Estamos seguros de que alguien por ahí tiene lo que ella requiere.

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