Cacahuete, un minino muy dulce

Cacahuete es un gato jovencito que busca adopción. Se lo encontró la presi de Zarpas y Colmillos husmeando en la basura. No estaba solo, sino con sus hermanos Kiko, Anacardo y Pistacho. Los cuatro se encontraban en buen estado de salud. Parecía que acababan de ser abandonados porque desde el primer momento se mostraron muy sociables. Todos sus hermanos han sido adoptados y Cacahuete espera con ansia una familia para siempre.

¿Cómo es Cacahuete? 

Cacahuete vive ahora con Teresa, su humana de acogida, que nos indica que ante todo es un gato buenísimo y muy dulce. Pero es tímido, así que necesita tiempo y tranquilidad para ir tomando confianza porque los ruidos fuertes y las personas desconocidas le asustan. Cuando tiene miedo, Cacahuete se esconde en la bañera hasta que Teresa lo coge y se lo lleva a otro sitio cuando ya está calmado. «Necesita una persona que tenga paciencia y amor, y entonces él reacciona genial porque es muy bueno y cariñoso», nos explica.

Cuando Teresa se sienta en el sofá, Cacahuete se sube y se acurruca a su lado. Cuando coge confianza, no hay nada que le guste más que las caricias. Teresa nos cuenta que con ella se comporta como si fuera un bebé, se deja tratar exactamente igual, lo coge en brazos, lo besa… ¡Y Cacahuete encantado!

Además de ser así con las personas, lo es con otros gatos. Convive con Odín, el minino de Teresa, y se lo pasan muy bien juntos. Además, es totalmente compatible con niños, de hecho se lleva genial con el hijo de siete años de Teresa.

Cacahuete con su hermano de acogida dándose mucho amor.

Cacahuete es muy juguetón. Le encanta una piña con la que juega al fútbol, las pelotitas y un ratón de peluche con sonido. Por si esto no fuese suficiente, adora divertirse con su hermano gatuno de acogida. Y no sólo divertirse, también se lavan entre ellos y duermen juntos. Teresa nos cuenta que le gusta esconderse tras el televisor.

Cacahuete es muy pacífico, Teresa tiene que vigilar que Odín no se zampe su comida porque Cacahuete come despacio y poca cantidad. No es un gato especialmente hablador, aunque, cuando quiere comer, en alguna ocasión sí maulla. Pero habitualmente su forma de pedir la comida es mirar a su mami de acogida y correr a la cocina.

Por si todo lo anterior son pocos motivos para adoptarlo, Cacahuete es muy pequeño. Tan solo tiene un añito, aunque es un gato grandote. ¿A qué esperas para preguntar por él?

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