Vamos a hablaros de una de las enfermedades más comunes en gatos: el calicivirus felino (CVF) o gripe felina, una de las principales causas de enfermedad respiratoria en gatos.

¿Qué es el calicivirus?

El calicivirus felino es una enfermedad vírica que afecta a gatos de todas las edades, aunque los gatitos jóvenes y los gatos ancianos son los más vulnerables. Afecta a entre un 25% y un 40% de los gatos que viven en colonias o refugios, y a menos de un 10% de los gatos caseros.

Existen muchas cepas de calicivirus, y su alta mutabilidad hace que incluso los felinos vacunados puedan contraer la enfermedad. Raramente es mortal si no se desarrollan complicaciones, aunque algunas cepas concretas como la VS-FCV tienen un alto índice de mortalidad.

Evolución de la enfermedad

Una vez que el gato se contagia, incuba el virus durante unos 5 días. Tras ese período, los síntomas del calicivirus se manifiestan y la enfermedad pasa por su etapa más agresiva. Puede ser mortal en algunas cepas como la que hemos mencionado antes.

Superada la fase aguda, el animal libera el virus de su organismo lentamente. Puede tardar hasta 30 días en eliminarlo por completo, pero algunos gatos continúan segregando el virus durante toda su vida para luego convertirse en portadores de la enfermedad.

Un gato portador puede contagiar a otros, pero vivirá sano siempre que no sufra una recaída.

Síntomas

Los síntomas del calicivirus dependen en gran medida de la cepa que tratemos, pero vamos a intentar sintetizar los síntomas más comunes:

  • Llagas dolorosas en lengua, labios y encías, provocando pérdida de apetito.
  • Moqueo nasal.
  • Conjuntivitis.
  • En algunas cepas también se presenta fiebre y cojera en gatos jóvenes.

Adicionalmente, la enfermedad se puede presentar acompañada de tos, estornudos, dificultad para respirar, etc.

Contagio

El calicivirus puede contagiarse de tres maneras:

  • A través del aire. Al igual que ocurre con el virus de la gripe humana, al estornudar los gatos esparcen el virus por el aire, y este sobrevive varias horas pudiendo contagiar a otros en su viaje por el entorno.
  • Por contacto directo con un gato infectado. Es la forma más alta de contagio y se produce por contacto directo con la saliva, heces, o moqueo nasal y ocular de un gato portador.
  • Por contacto con objetos contaminados. Este virus es particularmente resistente fuera del cuerpo, por lo que los areneros y comederos son focos importantes de contagio si los ha usado un gatito infectado.

Si nosotros estamos en contacto con un gato afectado por calicivirus, es altamente recomendable que nos desinfectemos correctamente las manos antes de interaccionar con otro gato.

Prevención y tratamiento

Aunque la vacunación de un animal debe estar siempre al día, la vacuna del calicivirus no protegerá al gato al 100% de esta enfermedad debido a la gran mutabilidad de la misma. Sin embargo, sí disminuirá en gran medida la posibilidad de contagio.

Del mismo modo, un gato que sea portador del calicivirus debe tener todas sus vacunas al día para evitar recaídas y complicaciones. Además, nuestro veterinario puede valorar la administración de un probiótico cada cierto tiempo para reforzar su sistema inmune.

¿Qué pasa si adopto a un gato positivo a calicivirus?

Adoptar a un gato positivo a calicivirus significa adoptar a un animal sano. Sin embargo, es rechazado de primeras por la mayoría de personas que lo etiquetarán automáticamente como animal “enfermo”.

Un gato portador de calicivirus no necesita cuidados ni medicación especiales, ni tampoco ve acortada su esperanza de vida. La única recomendación es adoptarlos solos, con animales de otra especie o con otros gatos que también sean positivos a calicivirus para evitar el contagio a gatos negativos.

En Zarpas y Colmillos tenemos varios gatitos con calicivirus como Esla, Sooz, Miga, Dorado y Dinky que ven pasar los meses sin que nadie se fije en ellos por el simple hecho de ser positivos a una enfermedad que ni siquiera se nota que tienen. ¿Te animas a conocerlos?

Siguiente entrega: Enfermedades frecuentes en gatos III: Leucemia felina

Bibliografía

 

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