Etapa 9: De O Pedrouzo a Santiago

Sinceramente, pensé que no llegaría. Después de cinco días de descanso con una pareja maravillosa de Sarria, ayer mis compis humanos y Maci vinieron a por mi. Mis patitas estaban listas para recorrer los últimos 18 kilómetros del camino y entrar en el Obradoiro.

Y lo hemos conseguido.

Pero antes han pasado unas cuantas cosas. Maci y yo hemos dormido en el coche porque mi amiga perruna no paraba de ladrar. Teníamos que pasar la noche en un cuartito debajo de una escalera y Maci dijo basta.

Así que al coche las dos y tan ricamente. No hemos protestado nada y a primera hora ya nos estaban sacando. Unos cuantos estiramientos, una lataza de comida y listas para empezar camino.

He arrancado el día intentando quitarle el bastón a una peregrina. A ver, era un palo gigante. Mi perdición. Menos mal que le he caído bien y se ha reído. Pero se lo ha quedado… Luego, un paseo entre bosques de eucaliptos y robles, forrados de musgo como en las leyendas de brujas.

En el bosque, a la sombra de los robles.

Ha sido una etapa bastante fácil, solo con alguna subida pero nada que no se pueda aguantar. Y más sabiendo que Santiago estaba cerca. Por el camino hemos parado a escuchar una banda en la iglesia de San Paio. De primeras me han gustado, aunque cuando se han acercado todos de golpe les he ladrado a distancia. No eran de fiar.

Lola controlando a los músicos.

Hemos visto por el camino al perregrino Tomás en muy buena forma. Seguro que ya ha llegado a Santiago. Y también a otros humanos llorando en el Monte O Gozo. Desde allí se veía por primera vez las torres de la catedral de Santiago. A mi compi humana se le han saltado las lagrimas mientras yo andaba ocupada haciéndome con uno de los bastones que alguien había dejado. Un parque de atracciones en medio del camino.

En el Monte O Gozo, justo antes de pillar el bastón.

Maci estaba hoy un poco sosa. Muchos kilómetros en sus patitas y además se asustaba con unos ruidos como de petardos. Caminaba arrastrando las patas, detrás de nosotros, con las orejas hacia atrás. A veces no entiendo a los perros...

Y así, poco a poco, hemos ido llegando a la ciudad. A la entrada, en el propio camino, hay una parada obligada: la protectora APACA. Maci y yo llevábamos nuestra credencial canina debidamente sellada y estábamos preparadas para la ceremonia de entrega de la Compostela. Nos hemos resistido un poco para la foto de grupo, pero ha quedado chula. ¡Ya somos auténticas perregrinas!

La foto de familia en APACA.

Santi nos ha contado allí la de cosas que hacen, cómo ayudan a los perregrinos y cómo van consiguiendo poco a poco concienciar. Van llevando un seguimiento de los peludos caminantes. Tomad nota: les prestan atención a lo largo del camino, incluso cuidando de ellos unos días si necesitan recuperarse.

¿A que no sabíais que unos 1.000 perregrinos llegaron al Obradoiro en 2008? Y solo 300 fueron a recoger su Compostela. Así que ya sabéis, hay que encargar una, ¡que se note nuestro esfuerzo perruno!

Dos kilómetros más y ha llegado el momento. El de la entrada. Ha estado bien, pero vamos, tampoco entiendo tanta emoción, tantas lágrimas y abrazos. Allí ni había pelotas, ni palos, ni chuletones, ni siquiera un triste plato de pienso. Con el hambre que tenía.

Luego he tenido que esperar a una interminable sesión de fotos. Desde arriba, desde un lado, sentada, tumbada, en medio de la plaza, con Maci, sin Maci, en una esquina… Hasta que mis compis han decidido por fin ir a una terraza y he pillado pan, de este gallego que tanto me gusta.

De sesión.

Contenta de ver a mis amigos felices, y con la tripa algo más llena, ya descansamos Maci y yo tranquilas en el hotel. Uno muy chulo por cierto, nos han puesto camitas y cuencos para el agua. Un lujazo.

Mañana mis compis irán a abrazar al apóstol y a por su Compostela y allí pedirán que se hagan realidad sus deseos. Luego nos iremos todos en taxi a O Pedrouzo a por el coche. Yo lo único que quiero es poder hacer muchas más cosas como esta con ellos. Y un chuletón.

Espero que vosotros disfrutéis del camino tanto como Maci y yo. Porque te trae cosas. Y te deja muchas otras. ¡BUEN CAMINO PERREGRINOS!

¡Buen camino!

Información de la etapa

Distancia: 20 kilómetros.

Alojamientos perregrinos

Santiago

– Pensión Residencia Badalada. Muy céntrica. En un edificio con encanto. Ponen camitas y bebederos. Suplemento de 10 euros por perro. Algo cara: 70 euros la triple y 50 la doble. 981 572 618.

– Hostal San Lázaro. 638 514 475.

– Hostal Charo. 615 029 408.

– Hotel 25 de Julio. 981 582 295.

– Hotel Universal. 981 585 800.

– Hotel MV Algaida. 981 558 111.

Etapa anterior: Arzúa-O Pedrouzo

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