En esta sección os contamos experiencias de casas de acogida. Son historias de personas y peludos con las que queremos ayudar a los indecisos a tomar una decisión. Porque sabemos que mucha gente ha pensado alguna vez en acoger y en Zarpas y Colmillos no podemos seguir sin ellos. Sin esas personas que abren su casa a un animal necesitado y le dan una oportunidad.

Entrevistamos a Jessica, una veterana madre de acogida que ha tenido gatos bebés, enfermos… Todos le han llevado, dice, mucha felicidad a su día a día.

Pregunta.- ¿Por qué te hiciste casa de acogida?

Respuesta.- Desde muy pequeña he sentido amor hacia los animales. Más de una vez he vuelto a casa llorando por encontrar un animal abandonado y no poder hacer nada por ayudarlo. Cuando fui independiente, decidí adoptar un gatito de una camada no deseada que iban a abandonar.

Un mes más tarde, me encontré un felino atropellado. Tenía el lomo en carne viva. Desesperada, llamé a una protectora para que me ayudasen. Tenían una gatita bebé de poco más de un mes y la acogí. Fue mi primera acogida y luego me la quedé.

P.- ¿Qué es lo más positivo de acoger?

R.- Es un regalo. Es muy  gratificante.

P.- ¿Y lo que peor llevas?

R.- Hay malos momentos, tristeza… A veces, por más que haces por un animal, se marcha. Cruza el arcoiris con tus cuidados. No se va solo, y esto es lo más importante. También son momentos difíciles cuando el animal encuentra una familia. Pero se supera, el animal se va a una vida mejor.

P.- ¿Cómo superas estos momentos complicados?

R.- Se hacen mil veces menos amargos con lo bueno que es ser casa de acogida. Si eres casa de acogida, podrás entenderme, si no lo has sido, es difícil hacerse una idea del grado de satisfacción, alegría y felicidad que da salvar un animal. Con respecto a que el animal encuentre un hogar definitivo, en Zarpas es más sencillo ya que tenemos la ventaja y facilidad de los seguimientos. Tendrás fotos de ellos, puedes conocer cómo están y cómo les va. He colaborado con otras protectoras y eso sí me ha resultado complicado, ya que nunca he vuelto a saber nada de ellos.

P. – ¿Destacarías algún caso en particular?

R. – He tenido tres casos que me marcaron mucho y en los que me costó decir adiós. El primero fueron unos bebés de una gata callejera que, con tan sólo unos días, salieron adelante. Era como tener tres bebés de verdad. Hacían sus tomas cada dos o tres horas, controlar sus necesidades, dormir con ellos…

El segundo fue un gato que apareció con una enorme herida en el lomo. Al pobre se le veía hasta el hueso. Estaba en un refugio. Para estar bien, estaba en una jaula. Me lo traje a casa y me dediqué a cuidar de él, hacerle sus curas y trabajaba su confianza. Además, acogí a otra gatita y ambos se hicieron inseparables. A día de hoy, es un gato impresionante. Y vive en Alemania junto a la gata que conoció.

El tercer caso, y el que más me impactó, fue el de una gatita de un refugio. Tenía un fallo renal y hepático. Los veterinarios querían utilizar la eutanasia con ella. Me la llevé a casa, con gotero y medicinas incluidos. Por las mañanas la dejaba en el veterinario. Al regresar por la tarde, la recogía y me la llevaba a casa. Todas las tardes y noches las pasaba acariciándola y haciéndola sentir querida. Quería que luchase por su vida y lo consiguió. Estuvo doce días en casa sin probar comida ni agua, solo con su gotero. El primer día que la vi beber agua mi esperanza aumentó. El sentimiento de satisfacción que me produjo no lo había sentido jamás.

P.- ¿Recomendarías ser casa de acogida?

R.- Sí, tanto por el beneficio animal como por el nuestro.

P.- ¿Qué consejo le darías a una persona que plantea acoger?

R.- Lo ideal es que acojas a un animal adecuado para ti. Acoge un animal adecuado a tus condiciones.

Gracias, Jessica por contarnos tu experiencia con esas palabras tan bonitas y gracias,  sobre todo, por acoger.

 

En Zarpas es muy importante la labor de las casas de acogida, ya que sin ellas no podríamos continuar nuestra actividad. Por ello, si estás interesado/a en acoger a animales necesitados, no dudes en consultarnos. ¡Gracias a todas las casas de acogida!

 

 

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