Esta semana os presentamos a Marina, una amante de los perros que ha acogido ya a dos, un cachorro y un adulto. Está segura de que repetirá la experiencia.

Esperamos que su testimonio te anime si alguna vez has pensado en esta opción porque, sin las acogidas, Zarpas y Colmillos no podría salir adelante.

Pregunta.- ¿Por qué te animaste a ser casa de acogida?

Respuesta.- Cuando vine a Madrid a vivir extrañaba a mi perro, que se quedó en casa de mis padres. Al no tener una residencia fija, adoptar no era una opción. Así que lo más viable me pareció ser casa de acogida. Por un lado, ayudamos a un animal en apuros y, por otro, para poder cuidar de él mientras estuviera en un piso que me lo permitiera.

P.- ¿Qué conlleva ser casa de acogida?

R.- Al final cuidar de otro ser vivo es una gran responsabilidad, condiciona tu vida. Tienes que ser consciente de que ese animal depende de ti para sus necesidades básicas pero también para recibir y dar cariño. Ser casa de acogida supone cuidar de un animal a cambio del cariño y compañía que ofrece.

P.- ¿Lo recomiendas?

R.- Personalmente lo recomiendo. Es muy gratificante ver la evolución del animal que, normalmente, llega en unas condiciones paupérrimas y, poco a poco, se va recuperando y se llena de alegría, cariño y salud. Los beneficios son inmediatos.

P.- ¿Repetirás?

R.- He sido casa de acogida en dos ocasiones, siempre que mi situación personal me ha permitido dedicarle al animal la atención que se merece y, sin duda, lo repetiría en el futuro.

P.- ¿Qué te ha aportado personalmente ser casa de acogida?

R.- En ambas ocasiones, la experiencia ha sido muy gratificante. La primera vez tuve un cachorro y lo vi crecer hasta convertirse en un perro adulto y ser adoptado por una familia que le iba a dar todo lo que necesitaba. En la segunda ocasión, es un perro adulto que solo necesita un poco de socialización. Al final, me ha aportado capacidad para poder cuidar de un animal, ofrecerles una casa temporal, con la libertad de no ser su destino final.

P.- ¿Tienes alguna anécdota que quieras compartir?

R.- Pekín fue el primer perro que tuve en acogida. Salió en el calendario de Zarpas de 2018 y aún tengo su foto presidiendo nuestro salón.

P.- ¿Qué le aconsejarías a una persona que está planteándose ser casa de acogida?

R.- A la hora de acoger un animal se debe tener presente que, además de hacer mucha compañía, también son trabajo. Son animales que, generalmente, no han vivido en situaciones óptimas y que, en ocasiones, no están plenamente socializados. Tanto si son cachorros como adultos, se tiene que tener tiempo y paciencia para atender sus necesidades, una rutina de paseo en caso de ser perros… Es normal que cuando lleguen supongan una carga extra en nuestra vida, pero ese trabajo es mucho menor que lo que devuelven. Además, ver su evolución y mejora es una experiencia magnífica.

P.- ¿Por qué elegiste Zarpas?

R.- En mi caso, escogí Zarpas como asociación para acoger porque llevaba tiempo siguiendo su actividad y me gusta su forma de trabajar. La asociación cubre todos los gastos y necesidades del animal y siempre están dispuestas a ayudar en todo lo que se necesite. Las colaboradoras son muy majas y está claro que se desviven por el bienestar de los animales.

Gracias, Marina por tu sinceridad y amor hacia los peludos y, sobre todo, gracias por acoger.

En Zarpas es muy importante la labor de las casas de acogida, ya que sin ellas no podríamos continuar nuestra actividad. Siempre las necesitamos. Si quieres saber más sobre la acogida de animales necesitados, consulta este enlace y no dudes en preguntarnos. ¡Gracias a todas las casas de acogida!

Deja un comentario

Your email address will not be published.