Experiencias de acogida. Sara: «No hay palabras para describir lo gratificante que es».

En esta sección os contamos la experiencia de una casa de acogida de Zarpas, historias de personas y peludos con las que queremos ayudar a los que se plantean acoger animales a tomar una decisión. Esta semana os presentamos a Sara, presidenta de Zarpas y una experta acogiendo peluditos.

Pregunta – ¿Por qué te animaste a ser casa de acogida?

Respuesta – Siempre había querido tener animales en casa y cuando me independicé, vi que era la mejor opción para ver qué tal se me daba y no lanzarme directamente a adoptar. Comenzamos con dos cachorritos de perro que se fueron pronto.

Luego comenzamos a acoger gatos y a colaborar con Zarpas. Para entonces ya había adoptado a mi primer gato y me fascinaban. Me decanté por Zarpas porque vi que me necesitaban más. Desde entonces, cooperé con Zarpas, y les ayudé con muchísimos gatos y perros, hasta llegar a la presidencia. Ahora acojo tres veces más que antes, ja ja. Es algo que no te cansa porque es TAN necesario que no puedes dejar de ayudar a los peques.

P. – ¿Qué conlleva ser casa de acogida?

R. – En primer lugar, responsabilidad. Eres la primera imagen que tiene el animal de un humano en muchos casos, tienes que tener mucho cuidado con todo. Principalmente, los que vienen de la calle que no saben qué es un hogar, el afecto y tienen que aprender todo de ti. Es una relación muy gratificante, les ves desconfiar y poco a poco se van soltando y lo agradecidos que son cuando son conscientes de lo que haces por ellos y que jamás les va a faltar nada.

También se necesita compromiso, un animal no es un juguete. Cierto es que Zarpas cubre todo, desde la manutención, veterinarios, y soluciones a problemas, si es que los hay, pero la persona que acoge tiene que tomárselo con responsabilidad. Necesita tiempo, cuidados y atenciones que deben darse como si fuera tu mascota.

P. – ¿Recomiendas la experiencia de ser casa de acogida?

R. – Por supuesto, ya no solo para aquellos que quieran experimentar la experiencia sin intención de adoptar, sino para los que quieran hacerlo. Aunque la adopción sea un acto responsable, lo es más asegurándote de que el animal con el que vas a compartir toda su vida, sea con el que de verdad vas a estar cómodo. Acogiendo, desvelas esa incógnita. Os conocéis, os disfrutáis, y cuando se adapta la situación, es el momento de adoptar y seguir juntos la vida.

P. – ¿Qué te ha aportado acoger?

R. – Mucho, desde buenos hasta malos momentos. Ver cómo he sacado a un animal indefenso de la calle, muerto de miedo, el proceso en el que ve que no eres tan malo y que poco a poco confíe en ti…, no hay palabras para describir lo gratificante que es. Sin hablar del orgullo y felicidad que me provoca ver cómo los peques que he acogido han crecido, han ido a buenas familias y están felices. Recibir fotos de ellos es muy gratificante y solo hace que quiera seguir con esta labor para poder conocer más animalitos que me han abierto su corazón cuando más lo han necesitado. Puede que solo seamos un trámite hasta su familia final, pero este trayecto a su lado, con cada uno, es único. A muchos no les pude decir adiós y me enamoré completamente de ellos.

P. – ¿Quieres compartir alguna anécdota?

R. –  Tengo muchas, tanto buenas como malas, ya que por desgracia muchos peques que han pasado por casa han sufrido de todo. Desde gatos callejeros enfermos intocables, hasta pequeños mimosos que reclamaban tu atención 24×7. Lactantes, cachorros, adultos, abueletes, maltratados, perros perdidos, gatos capturados con jaulas trampa… cada caso ha sido único. También he tenido madres que dieron a luz en mi casa, y son experiencias que solo puedes disfrutar si se es casa de acogida.

También hay momentos malos, que por mucho que hagas por ellos, no puedes salvarlos, o no llegas a tiempo. No somos superhéroes, no podemos salvarlos a todos, pero lo intentamos. Se llora, se pasa mal, pero lo superas pensando que podrás ayudar a otro peque que lo necesite. También es duro cuando se van a sus casas definitivas. Pero hay que ser tenaz y pensar que muchos otros nos necesitan. Sea como sea, todo es muy gratificante. Sentirte parte de un proceso en el que salvas vidas y que gracias a ello puedes seguir haciéndolo una y otra vez, y las oportunidades que les brindas, esa sensación es indescriptible.

«Os animo a todos a disfrutar de la compañía de un peludo, tener la oportunidad de conocer, descubrir cómo cada uno tiene sus manías y su personalidad única, cómo cada día te sorprenden y te enternece el corazón. Y sobre todo a sentirte parte de este proceso en el que valorarás más tus acciones ya que, gracias a ti, cientos de vidas están siendo salvadas, y eso nos hace ser cada día un poquito mejores», concluye Sara.

Gracias Sara por tu humildad y sinceridad y gracias, sobre todo, por acoger.

En Zarpas es muy importante la labor de las casas de acogida, ya que sin ellas no podríamos continuar nuestra actividad. Por ello, si quieres saber más sobre la acogida de animales necesitados, consulta este enlace y no dudes en preguntarnos. ¡Gracias a todas las casas de acogida!

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