Experiencias de acogida. Lidia: “Nunca me he arrepentido”

Porque en Zarpas y Colmillos sabemos que, en algún u otro punto en el tiempo, muchos han pensado en ser casa de acogida. En esta sección contamos las experiencias de casas de acogida, las historias de estas personas y los peludos cuyas vidas han mejorado, para ayudar los que se plantean acoger un animal a tomar una decisión. Sin esas oportunidades brindadas por las casas de acogida, que abren sus brazos hacia estos peludos necesitados, nosotros no podemos seguir.

Esta semana os presentamos a Lidia. Tiene claro que le encantan los animales, en especial los gatos, y sabe que para aportar como casa de acogida se necesita amor, amor del bueno, y ya está.

Pregunta. – ¿Por qué decidiste acoger a un animal?

Respuesta.- Yo tenía dos gatitas. Cuando las adopté no tenía una casa suficiente grande para tener más gatos. Después nos trasladamos a una donde había sitio, pensábamos que éramos una buena casa para sociabilizar ya que nuestras gatas eran muy amorosas, muy dependiente de nosotros. A partir de ahí lo decidimos y ya hace más de cinco años.

P. – ¿Qué conlleva ser casa de acogida?

R.- Para mi es ayudar al enano, sobre todo a tener una vida normal con una familia que le de cariño, que le de sus cuidados antes de que esté con su familia definitiva. Tienes que ir retándoles poco a poco para que dejen de desconfiar en las personas. Es como una nueva oportunidad para ellos, una forma de hacerles la vida más feliz mientras encuentran a su nueva familia.

P. – ¿Recomendarías la experiencia?

R.- Yo siempre la recomiendo. Si tienes otros animales, que en mi caso son gatos, si sabes llevarlo, porque también hay que ver la salud de los animales que están en casa, si sabes ayudarles a convivir con el nuevo animal, creo que es muy bueno para ellos. Es muy bueno para ti, porque conocer a todos los gatitos que he tenido en mi casa es una experiencia inolvidable. Es muy duro también cuando les dices adiós, pero luego los ves muy felices en sus casas definitivas y la verdad que compensa. En mi caso compensa muchísimo darles esa oportunidad y que consigan llegar a ella.

De hecho, es una de las mejores decisiones que he tomado. Ser casa de acogida, la verdad es que nunca me he arrepentido de ello. Y cada vez que entra un gatito nuevo a casa, es una experiencia nueva o un ser que conoces nuevo y no lo cambio por nada.
Imagen de una gatita atascada en un bidet en su casa de acogida

P. – ¿Te gustaría compartir alguna anécdota?

R. – La de la última gata en acogida, que era para sociabilizar. Nosotros al principio la tenemos en el baño, que era el sitio que teníamos adecuado para que estuviera antes de juntarla con nuestras gatas. Entramos y se había metido dentro del pie del bidé. Tuvimos que desmontar el bidé porque la pobrecita no sabía salir.

P. – ¿Por qué decidiste acoger en Zarpas y Colmillos?

R. – Simplemente vi a un gato que necesitaba ayuda y lo acogí, creo que fue Empanadilla. Yo acababa de terminar una acogida de sociabilizar que fue complicada de que consiguiera casita y vi el anuncio. Desde entonces he tenido buena relación con la gente de Zarpas. Me han dado mucha confianza y por eso he continuado. Ahora en vez de ver anuncios, lo que hago es preguntar a Zarpas porque ya tengo confianza con ellos.

En Zarpas es muy importante la labor de las casas de acogida, ya que sin ellas no podríamos continuar nuestra actividad. Por ello, si quieres saber más sobre la acogida de animales necesitados, consulta este enlace y no dudes en preguntarnos. ¡Gracias a todas las casas de acogida!

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