Guía para adoptantes y acogidas V: Ansiedad por separación

La angustia de muchos dueños de perros es dejar a su amigo solo en casa y no saber si llora un minuto o cinco horas. Los perros no deben llorar nunca al quedarse solos. Están en su hogar y lo ideal es que se sientan cómodos y relajados, estén solos o acompañados. Desde el primer día hay ciertas reglas que seguir, y a partir de aquí el humano se pone a trabajar:

Nunca despedirse del perro

Cinco minutos antes de salir de casa ya habremos obviado que nuestro perro está ahí, en su cama mordiendo un juguete o durmiendo. Desde este momento pasamos a ignorar al perro hasta que salgamos por la puerta. No le miramos, no le hablamos. Sólo salimos y nos vamos.

El perro percibirá calma absoluta ante nuestra partida y no le generará ninguna sobrexcitación que nos hayamos marchado. Antes habremos mirado que tiene agua y está listo para quedarse sólo. Y si es un cachorro recuerda cerrar bien las puertas (cualquier destrozo será culpa tuya).

Nunca saludar al perro de manera efusiva y sobreexcitándole

Si queremos evitar ansiedad en el perro, queda prohibido saludar o hablarle a través de la puerta. Abriremos y entraremos con decisión. Nos tocará disimular y contenernos, pero nos tomaremos un tiempo para saludar antes a los humanos, quitarnos el abrigo, ir a la cocina a por un vaso de agua. Disimular al fin y al cabo para que el perro no relacione tu entrada con un pico máximo de alegría/estrés.

Raro sería que tu perro no se volviera loco al verte entrar por la puerta. Dándole un tiempo le estás enseñando cosas como que en la puerta no se saluda y evitarás que vaya más allá y salte encima de cualquier visita que pueda entrar en tu casa. Tú decides cuando le saludas, él te espera, no hay ansiedad y tú, enhorabuena, tienes el control.

Simular salidas

Hay que practicar pequeñas salidas en los primeros días del nuevo perro en casa. Sales, vas a la esquina y vuelves. Dos minutos, veinte segundos, no importa, pero siempre alejándose. Lo importante es que ni hayas mirado al perro en los cinco minutos antes de salir ni lo mires en los cinco minutos siguientes a haber entrado.

Haz alguna salida más alargando los tiempos. Sal de casa, entra como si hubieras olvidado algo y vuelve a salir, toca las llaves mientras esté comiendo o en cualquier momento del día aunque no vayas a salir a la calle. Practica antes de que llegue la situación de dejar al perro cinco horas sólo en casa.

Es posible que hayas conseguido un bajo nivel de alteración en el perro ante tus entradas y salidas de casa. Para muchos tu perro ya sería un sueño hecho realidad. Para un perro es difícil estar sin compañía. Su naturaleza es contraria a la separación de la manada. Estará esperando al otro lado de la puerta cuando abras aunque consigas que gestione estas emociones de manera ordenada.

Si el perro no es capaz de quedarse sólo y tranquilo en casa, contacta rápido con algún educador antes de que aprenda e interiorice conductas no deseadas.

En la siguiente y última entrega: “Guía para adoptantes y acogidas VI: Trucos para evitar futuros problemas”

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