¿Sabías lo importantes que eran los gatos en el Antiguo Egipto?

Mascotas de la realeza, embalsamados y momificados como faraones… los gatos en el Antiguo Egipto sobresalían sobre el resto de animales de compañía de la sociedad egipcia, como el perro (llamado iu), el mono (ky) o el babuino (ian). Conocidos como miu, estos felinos fueron domesticados a partir del año 2040 a.C., durante el Imperio Medio.

Al igual que en tiempos más próximos a nuestros días, los gatos se encargaban de cazar roedores, serpientes y demás animalillos que los humanos no deseaban en sus casas. Incluso llegaron a desbancar al perro como animal cazador. Los egipcios cazaban pequeños pájaros mediante una especie de boomerang, para que posteriormente su compañero felino se encargara de recoger la presa una vez abatida. También eran engalanados con cintas al cuello a modo de collares. Y no sólo se alimentaban de lo que cazaban. Los restos de gatos hallados demuestran que gozaban de una excelente salud relacionada con una buena dieta y cuidados. Literalmente, eran los reyes de la casa. Como ahora, ¿no?

COMPAÑERO DE LA REALEZA

Los gatos eran los animales preferidos de los faraones. Desde el Imperio Nuevo, que comenzó en el 1552 a.C., la imagen del gato decoraba las tumbas de los miembros de la realeza. La reina Tiy, la princesa Satamón o el príncipe Tutmosis, primogénito de Amenhotep III, pasaron a la historia como los primeros catlovers de renombre. La gata Tamit, fiel compañera del príncipe Tutmosis, recibió sepultura en un lujoso sarcófago de piedra con bellos relieves e inscripciones jeroglíficas.

Prueba de la gran importancia de estos animales para la sociedad egipcia, es que los embalsamaban y momificaban al igual que a los humanos de más alta ralea. El proceso de momificación era costoso y laborioso, por lo que si un minino era sometido a este tratamiento tras su muerte, significaba que había sido un importante compañero de su humano. Es más, algunos miembros de la realeza deseaban ser enterrados junto a sus mascotas para seguir juntos en el más allá. Por no mencionar que el hecho de que un gato muriera acarreaba un periodo de duelo y de luto para la familia del animal.

AMPARADOS POR LA LEY

Tal era el aprecio que los egipcios les profesaban a los felinos, que el asesinato de uno de ellos se castigaba con la muerte. Según una crónica de Diodoro Siculo, un legionario fue linchado por matar a un gato por accidente. Tal crimen no podía ser indultado, ni siquiera por el faraón. El maltrato a estos animales también recibía duros castigos. Matar a un gato, aunque fuera por accidente, constituía un delito mayor al asesinato de un humano. Esto llegaba hasta el punto de que si se producía un incendio en la casa, el primero al que tenían que salvar era al gato.

Otra curiosidad destacable es la importancia de los ojos de gato. Se creía que podían ver el alma humana, de ahí que las mujeres y hombres del antiguo Egipto se maquillaran los ojos de una manera tan felina.

EL CULTO A LA DIOSA BASTET

La diosa Bastet o Bast se representaba con cuerpo de mujer y cabeza de gata o de leona. Esta dualidad representativa hace referencia a su carácter calmado y hogareño, en el caso de la gata, y su contraparte beligerante en relación con la leona. 

Se veneraba en todo Egipto. Sin embargo, su culto se celebraba principalmente en la ciudad de Bubastis (en egipcio Pubastit, cuyo significado es “la Casa de Bastet”), situada en el Delta del Nilo, localidad que actualmente se conoce como Zagazig. En dicha ciudad, todas las primaveras se celebraba la Festividad de la Embriaguez en su honor, en el que se consumían grandes cantidades de vino y el cual finalizaba con una orgía. Este dispendio del jugo de la vid se debía a que el vino había sido la única manera de aplacar a Bastet, según el mito, cuando se enfurecía. Y el fin de fiesta se debía a que la diosa felina era la representación del amor, la reproducción y el placer. 

Protectora de los gatos, su templo en Bubastis constituía un hogar para estos animales, que recibían exquisitos cuidados por parte de las sacerdotisas. Cuando un gato fallecía, lo embalsamaban y se lo ofrecían como ofrenda a la diosa. Esta práctica se extendió entre los peregrinos, que llevaban a sus gatos momificados cuando fallecían al templo de Bubastis, para que Bastet los guardara en el más allá.

Si os gusta la mitología egipcia y también el anime, podéis seguir las aventuras de Bastet y los demás dioses del Antiguo Egipto en el anime と-とつにエジプト神 (Toutotsu ni Egypt Kami). Son capítulos muy cortitos, de unos 6 minutos de duración, divertidos y que muestran de forma muy sencilla las características de cada dios.

BIBLIOGRAFÍA:

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/animales-compania-antiguo-egipto_6319

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/tesoro-diosa-gata-bubastis_13217

https://www.muyinteresante.es/mascotas/articulo/la-historia-del-gato-el-venerado-de-egipto-961508398320

https://www.youtube.com/watch?v=yLJOolq9yKQ  (Trailer Toutotsu ni Egypt Kami).

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