Esta semana os anunciamos cuatro adopciones: los gatitos Sansón, Roland y Pru, y el pequeño gran Tigre han conseguido una familia definitiva 😉

A Sansón lo sacó Zarpas de una colonia en Leganés porque se acercaba mucho a los humanos buscando cariño. No era gato para la calle sino para estar en una casa y su rápida adaptación a su acogida da fe de ello.

Teresa, su mamá de acogida, se asombró de la facilidad con la que se acostumbró a vivir entre cuatro paredes: “No le interesa el afecto de otros gatos, le interesa el tuyo. Te va buscando por toda la casa para que le eches de comer o para que vayas con él a su cama a darle mimos”.

Este pelirrojo, que tiene solo un añito, es además un gato muy “hablador”, no para de maullar a los humanos para intentar comunicarse con ellos. Ahora, Sansón ha encontrado una compañera de vida que le hará conocer mundo, con la que “hablará” sin parar y que le dará esos mimos que siempre reclama.

También estamos de enhorabuena porque Roland, otro gato macho, ha encontrado hogar. Llegó a Zarpas en abril, cuando una chica nos avisó de que se había encontrado a una camada de gatitos lactantes abandonados en una caja de cartón.

Tan pequeños que le era muy difícil conseguir que comieran, por lo que se puso en contacto con nosotras que, afortunadamente, le pudimos echar una mano. Todos menos uno salieron adelante. Ahora su hermano Shanty es el único que queda por encontrar familia. ¿Te animas?

Pru es otra gata que ha encontrado familia definitiva. Es su segunda oportunidad. Hace tiempo ya la adoptaron gracias a Zarpas, pero nos la devolvieron. Ahora la ha vuelto a adoptar una amiga del que nos la retornó, así que, todo queda en famllia.

Por último, estamos muy contentas porque el Tigre, uno de nuestros perretes adultos, ha encontrado a alguien dispuesto a recibir su cariño y darle aún más. Tigre era el más peque de la familia Zarpas en tamaño y más grande en edad… y en corazón. Este peludo de 8 años fue víctima de un desahucio. A su familia la echaron de su casa y cuando por fin consiguieron alquilar un piso, la dueña les dijo que no permitían mascotas. La familia, desesperada, acudió a Zarpas.

Tigre pasó así a vivir con Patri, una colaboradora que lo tenía en acogida. Ahora ha encontrado por fin una familia que quiere pasar el resto de su vida con él.

¡Enhorabuena adoptantes!

Leave a Reply

Your email address will not be published.