Enfermedades frecuentes en gatos IV: Inmunodeficiencia felina

La semana pasada os hablamos de la leucemia felina. Esta semana queremos hablaros de una enfermedad que es muy similar pero tiene sus particularidades: el VIH felino, inmunodeficiencia, VIF o SIDA felino. El VIH en gatos es una enfermedad que asusta, pero desde Zarpas queremos contaros todos los detalles sobre ella para que le perdáis el miedo.

¿Qué es el VIF?

El VIH en gatos se produce por un retrovirus que provoca inmunosupresión, dejando el cuerpo del animal incapaz de defenderse frente a otros virus o bacterias.

Síntomas y desarrollo

El VIH en gatos pasa por las siguientes fases:

  1. Fase aguda: tras la infección, el gato pasa por los síntomas más típicos de la enfermedad como diarrea, tos o fiebre. Esta fase puede durar de uno a cuatro meses.
  2. Fase de portador asintomático: durante esta fase el animal parece completamente sano. Puede durar hasta 4 años o incluso más.
  3. Fase de linfoadenopatía: es la fase en la que “nos damos cuenta” de que el gato está enfermo y acudimos a la clínica. Se presentan síntomas leves de enfermedad, como fiebre, anemia, inflamación de los ganglios linfáticos y cambios en el comportamiento. Dura algunos meses.
  4. Fase de complejo asociado al SIDA: se agudizan los síntomas, añadiendo algunos más específicos como la inflamación de las encías y la lengua. La diarrea frecuentemente se vuelve crónica y aparecen infecciones en la piel y el sistema respiratorio como resultado de la inmunosupresión. En función del caso puede durar unos meses o varios años.
  5. Fase de SIDA: las infecciones y problemas anteriormente mencionados se vuelven mucho más frecuentes mermando la salud del gato. Se mezclan varias enfermedades al mismo tiempo que acaban causando la muerte del animal. Esta fase dura alrededor de 6 meses.
Contagio

El contagio del VIH entre gatos es principalmente a través de mordeduras. El contacto sexual no parece ser causa de transmisión.

Es importante recalcar que el VIH felino NO puede transmitirse a humanos ni a otras especies. Aunque el agente causante y los síntomas son similares, es completamente imposible su transmisión entre especies no felinas.

Ya que el virus sobrevive muy pocas horas fuera del cuerpo, el contagio a través de bebederos, comederos o areneros es muy improbable.

Ocho, positivo a Leucemia y VIH
Prevención y tratamiento

Actualmente sólo existe una vacuna contra el VIH felino en Estados Unidos. Dado su dudosa eficacia, no se comercializa en España.

Si tu gato sale al exterior, la mejor forma de evitar que contraiga el virus es la castración. De este modo, su agresividad y necesidad de salir de casa bajará, reduciendo las posibilidades de pelearse con gatos infectados.

Si tienes en casa un gato con VIH lo más importante es separarlo de los demás. Si esto no es posible pueden convivir tomando ciertas precauciones, como la castración de todos ellos para evitar peleas. Aunque la transmisión mediante comederos es baja, también es recomendable que no usen el mismo.

Un gato con VIH puede sobrevivir muchos años. Para ello, la mejor opción es prohibirle la salida al exterior, donde fácilmente puede contraer enfermedades de las que su sistema inmune no puede protegerle. Las revisiones veterinarias periódicas son necesarias para controlar la enfermedad, y deberemos seguir los consejos de nuestro veterinario en cada caso.

Por último, es muy importante evitar el estrés al gato. Un gato con VIH necesita principalmente un hogar tranquilo donde pueda vivir a gusto y recibir cariño, ya que el malestar emocional debilita gravemente el sistema inmune.

¿Por qué adoptar a un gato positivo a VIH?

Como hemos visto, los gatos positivos a VIH pueden vivir muchos años perfectamente sanos o con síntomas muy leves. Estos años son todavía más si la enfermedad se ha detectado pronto y si proporcionamos al gato una familia que le cuide como necesita.

Tal y como ya comentamos en el artículo sobre la leucemia, es posible que no te sientas capaz de la responsabilidad que supone adoptar a un gato enfermo, pero que aun así quieras ayudarlos. En ese caso te recomendamos apadrinar a alguno de los mininos y ayudarnos a mantener sus gastos mientras te informamos periódicamente de su estado.

Bibliografía

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