Experiencias de acogida. Elena: «Es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida»

En esta sección os contamos la experiencia de una casa de acogida de Zarpas, historias de personas y peludos con las que queremos ayudar a los que se plantean acoger animales a tomar una decisión. Esta semana os presentamos a Elena, toda una experta acogiendo felinos.

Pregunta – ¿Qué te animó a ser casa de acogida?

Respuesta – Seguía a varias asociaciones por redes sociales y empecé a informarme sobre cómo funcionaba acoger animales. En aquella época, vi una foto de un gatito ciego que nadie se animaba a acoger/adoptar y me llegó al alma. En ese momento decidí dar el paso y fue el primer gato que acogimos. ¡Llevamos ya diecinueve!

P. – ¿Qué conlleva ser casa de acogida?

R. – Básicamente acoger es cuidar y socializar a un animal hasta que sea adoptado. En nuestro caso, acogemos gatos. Generalmente, las protectoras pagan todos los gastos. Tú solo tienes que preocuparte de cuidarlo, jugar, darle amor y ayudarle a coger confianza y aprender a socializar con humanos y otros animales. Esto último suele ocurrir cuando el animal viene de la calle y/o de situaciones complicadas. En resumen, darles cobijo y mucho amor.

P. – ¿Recomiendas la experiencia de acogida?

R. – Indudablemente sí. Es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Cierto es que tiene un punto de estrés, sobre todo, si tienes más animales hasta que les puedes juntar. Pero normalmente son quince días, como mucho. Tras esto, no suele haber más problemas. Dejarles ir a veces cuesta, principalmente, cuando han estado mucho tiempo en tu casa. Pero, por otro lado, saber que ese gato va a ser feliz en una familia porque TÚ lo has ayudado a salir de la calle, dándole una oportunidad o ayudándole a perder el miedo… es que merece la pena infinitamente.

Ver cómo cambian delante de tus ojos, pasar de ser gatitos miedosos a animales confiados y felices… ¡Es algo que da la vida! Además, en nuestro caso que adoramos a los gatos pero, obviamente no podemos tenerlos todos, nos encanta ver pasar distintos gatos con personalidades completamente diferentes. Te ayuda a conocerles mejor y te enseñan muchos valores.

P. – ¿Repetirás la experiencia en el futuro?

R. – Sin duda. Pretendo seguir acogiendo toda mi vida.

P. – ¿Qué ha aportado para ti ser casa de acogida?

R. – Como he mencionado anteriormente, me ha enseñado muchos valores, he aprendido a tener paciencia, verles crecer contigo y sentirse a gusto… es impagable. Y, por supuesto, el amor que te dan, los mimos, la actitud que han tenido hacia nuestros gatos… es que, de verdad, son todo ventajas. Es una experiencia súper enriquecedora 🙂

P. – ¿Querrías compartir alguna anécdota?

R. – Podría contar mil anécdotas, después de diecinueve gatos, ¡imagínate! Hemos tenido de todo: gatos «locos» desde el minuto uno, muy juguetones, súper tímidos, gatos con los que ha habido mucho trabajo de paciencia para que perdiesen miedo hacia las personas… de todo.

Tuvimos uno que se pasó su primera semana metido en un agujero detrás del lavabo y sabíamos que estaba ahí porque si te acercabas, bufaba. Le llamábamos «Bufito». Al mes, era cariñoso hasta decir basta.

También acogimos a Pica, un gato muy miedoso, de los que apenas puedes acercarte al principio. Poco a poco, cogió confianza hasta llegó a dormir con nosotros… Es el que más nos costó dejar ir. Por suerte, lo adoptó una chica encantadora y de vez en cuando me manda fotos suyas.

Luego tuvimos uno que estaba muy loco y se llevo muy bien con el resto, humanos y gatos. A este le llamábamos cariñosamente «Putito» (se llamaba Heimdall) porque siempre estaba haciendo trastadas, je je. Un amor de gato, de los que te dan mil historias que contar.

Prim era una gata «perfecta«, guapísima, super cariñosa, juguetona, se llevaba muy bien con nuestros felinos… Finalmente, Prim y «Putito» fueron adoptados juntos, a pesar de haberlos acogido por separado.

Tenemos suerte, todos los gatos que hemos acogido están con familias maravillosas. Podría estar horas contando anécdotas… Los gatos te dan la vida y acoger te permite conocer muchos diferentes.

P. – ¿Qué consejo le darías a una persona que está planteando ser casa de acogida?

R. – Que se lance. Hasta que no lo pruebas, no sabes lo maravilloso que es y, excepto decirles adiós, todo son ventajas. Eso sí, tiene que ser una decisión muy pensada, estamos hablando de vidas, no se puede acoger por capricho y luego querer deshacerse del animal. Muchos han pasado vidas difíciles y las asociaciones confían en nosotros para ayudarles a superarlo. No se les puede estar moviendo de casa, hay que darles seguridad. Hay que informarse previamente y luego decidirse a probar. Si te gustan los animales, te gustará la experiencia.

P. – ¿Por que decidiste acoger en Zarpas?

R. – Conocí la protectora a través de Sara, la presidenta. Cuando me contó la labor, y vi la tremenda profesionalidad con la que trabajan, decidí apostar por ellos. He acogido con otras asociaciones y sigo a muchas, pero siempre repito con Zarpas. Son profesionales, responsables y porque la labor que hacéis salvando vidas es una maravilla.

Gracias Elena por tu naturalidad y gracias, sobre todo, por acoger.

En Zarpas es muy importante la labor de las casas de acogida, ya que sin ellas no podríamos continuar nuestra actividad. Por ello, si quieres saber más sobre la acogida de animales necesitados, consulta este enlace y no dudes en preguntarnos. ¡Gracias a todas las casas de acogida!

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