Experiencias de acogida. María: «Enseñas al animal a vivir en amor y compañía».

En esta sección os contamos experiencias de una de nuestras casas de acogida, historias de personas y peludos con las que queremos ayudar a los que se plantean acoger animales a tomar una decisión. Esta semana os presentamos a María, toda una veterana acogiendo felinos.

Pregunta – ¿Por qué te animaste a ser casa de acogida?

Respuesta – Comencé a ser casa de acogida en octubre de 2012. Siempre he estado muy concienciada en el tema de rescate animal. De hecho, años atrás había sido voluntaria en una protectora pero no podía ser casa de acogida porque vivía con mi madre y dependía de ella. Cuando me independicé, comencé a ser casa de acogida porque, para mi, era muy importante. De este modo, los animales tienen más visibilidad, se recuperan mucho mejor cuando están enfermos en una casa que en un refugio. Evitas que vivan en la calle y puedes ayudarlos física y psicológicamente, en muchas ocasiones.

P. – ¿Qué conlleva ser casa de acogida?

R. – Hay distintos grados. El más básico, por así decir, conlleva alimentar y dar mimos a un animal. A mi personalmente, me gustan los casos potentes. Es decir, gatos (o perros, en su caso) que tienen heridas más feas, que necesitan un proceso de sociabilización más fuerte, me envalentonan. Por tanto, conlleva ver cómo entra un animal en muy mal estado y se marcha rehabilitado. También le enseñas a vivir en amor y compañía.

P. – ¿Recomiendas ser casa de acogida?

R. – Si, además se lo recomiendo a todo el mundo. Antes de adoptar, yo recomendaría que acojas al animal. Así, verás cuál es el carácter del mismo. Si solo quieres colaborar como casa de acogida, vas a tener una gratificación que no se puede pagar con absolutamente nada. Vas a tener la oportunidad de ver que el animal, a pesar de llegar en circunstancias malas, se recupera, confía en ti y al final se va como si jamás hubiera pasado penurias ni malos momentos. Vas a tener la sensación de ayudar al animal, incluso si no puedes adoptar.

P. – ¿Repetirás la experiencia en un futuro?

R. – La verdad es que no podría dejar de hacerlo nunca. Esto ya es para toda la vida 🙂

P. – ¿Qué ha aportado para ti acoger a un animal?

R. – Aportan momentos muy buenos porque, al final, ves avances que consigues tú junto al animal. Es muy gratificante también saber que gracias a que le he hecho un huequecito en mi hogar, sale adelante.

P. – ¿Querrías compartir alguna anécdota?

R. – Acogí a un gato que acabé adoptando. Para mi era un gato muy especial. Aunque es un macho, nació para ser «mamá de acogida». A todos los gatos que pasan por casa, los cuida, los enseña… Y se encarga de ellos como una madre. ¡Para mi que incluso en su idioma les explica que no deben temer nada! Él y yo formamos un tándem para ayudar a los animales. En una ocasión, acogí a una gata, Lucía, y él me dio el aviso de que la estaban picando unas hurracas, se puso como loco a «chillar» y a dar vueltas hacia donde estaba. Era una gatita lactante, y al final se convirtió en una señora gata.

P. – ¿Qué consejo le darías a una persona que se está planteando ser casa de acogida?

R. – Debe ser consciente de las necesidades del animal y que se deje aconsejar por el equipo de la protectora.

Gracias María por tu naturalidad y gracias, sobre todo, por acoger.

En Zarpas es muy importante la labor de las casas de acogida, ya que sin ellas no podríamos continuar nuestra actividad. Por ello, si quieres saber más sobre la acogida de animales necesitados, consulta este enlace y no dudes en preguntarnos. ¡Gracias a todas las casas de acogida!

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